« Suicidal Tendencies | Principal | Escritura anaeróbica »


Diógenes Mental

Es difícil comer mierda sin tener visiones;
cuando tienen ojos para mí, es como el Paraíso.

Allen Ginsberg

Es un gato negro. Vive bajo una escalera en el número trece. Intentar definirla es el abrazo del oso contra el cactus. Empate técnico. Cualquier lugar parece tranquilo antes de que llegue como una manada de furiosos jugadores de ajedrez. En alguna parte suena Otherside de Red Hot, pero aquí no. Pueden pasar años, o incluso minutos hasta que la conversación se anime, pero su sinceridad acaba siendo un vibrador en tú bolso en el detector de metales del aeropuerto. Significa que acabarás comprendiendo porqué es mejor ir de pie en una bicicleta de ruedas cuadradas.

Unos kilómetros más al norte debe seguir haciendo frío. Son las tres de la mañana y está preparando una lavadora de toallas. Por mucho que bromeen sobre ello cuando todo pase, nadie sabe porqué son siempre toallas y no pantalones o sábanas. Alguien agoniza en la habitación contigua, pero aquí no. El truco suele estar en no abusar del suavizante. Poca gente sabe que aunque el efecto inmediato sea agradable, va restando poco a poco transpirabilidad a las prendas, lo que hace que se ensucien más rápido.

La planta cuatro es siempre una mala noticia. La uno es todo un clásico, y la seis es la de la inquietud y la incertidumbre. Pero el cuatro es el número del miedo. Alrededor hay gente llorando. A la izquierda una señora grita por qué a mí, pero nadie le responde. Tendría que haber tendido las toallas, pero no dio tiempo. En estas situaciones nadie sabe la hora de llegada, y si no las saca no habrá servido de nada lavarlas, acaban cogiendo un olor como a agua estancada.

Un médico mira el reloj y dice Hemos tenido que chisparle. En las películas corren con las camillas por los pasillos y alguien grita Electroshock, pero aquí sale un médico, mira el reloj y dice que hemos tenido que chisparle, lo que al menos le resta algo de dramatismo al asunto. En la camilla de al lado muere una mujer, pero aquí no.

Dentro de unas horas reirán cogidos de la mano. Por mucho que bromeen sobre ello, nadie sabe porqué son siempre toallas y no pantalones o sábanas.


Sirag.


Si entiendo algo es que estoy mintiendo.
Entiendo bello. Y entiendo dolor.
Por otra parte jamás gané un premio de poesía.
y claro, eso no tiene nada que ver con la soledad. quizás con el ego.
ergo...sum.
cuidateydejatevermás.

Posted by: Nosterfly en: 3 de Mayo 2006 a las 02:09 AM

Así que disimulando el dolor con lavadoras.
Muy postmoderno.

Posted by: Nosterfly en: 16 de Mayo 2006 a las 02:23 AM

Seguro que no lo pretendías, pero me has recordado por alguna extraña razón, a Silent Hill.

...

El detalle de las sábanas sublime. No lo entiendo.

:D

Posted by: Knucklear en: 16 de Mayo 2006 a las 09:15 PM Escribe un comentario









¿Recordar información personal?