Érase una vez Pato.
Pato era un pollo, y como tal, vivía en una granja. Era muy querido por todos los animales del lugar, que siempre le saludaban al pasar. Hola Pato, parece que hace buen día. Pero a Pato le daba igual que hiciera buen día, porque siempre tenía la cabeza muy lejos de allí. No porque tuviera el cuello muy largo*, sino porque siempre había soñado viajar a la gran ciudad.
El tío de Pato era taxista, y siempre venía con historias apasionantes sobre pollos de negocios atareados y maletines llenos de maíz clandestino olvidados en el asiento trasero de su maltrecho vehículo.
Pato deseaba seguir la estela de su tío, pero por mucho que le suplicara a su padre, este no le dejaba viajar a la gran ciudad. Pato, decía, te quedarás en la granja y continuarás la tradición familiar: tu bisabuelo fue actor porno, tú abuelo también, uno de los más grandes, yo continué la tradición, y no quiero que mi hijo vaya por mal camino.
Pato lloraba y decía que el sexo sin amor le hacía sentirse vacío e incompleto, lo que enfadaba mucho a su padre, que le preguntaba en que se había equivocado en su educación para tener un hijo maricón. Cuando Pato decía Se dice homosexual, su padre se encerraba en su cuarto y lloraba en silencio, aunque no debía ser tan en silencio si Pato podía escucharlo.
Un día Pato decidió plantarle cara al mundo y fugarse de la granja. Escribió una larga carta a todos los amigos que dejaba atrás, y cuidó de no derramar ninguna lágrima sobre el papel porque, como todo el mundo sabe, luego se queda como ondulado y parece que la carta se ha escrito sin cariño alguno. Les dijo que les echaría de menos, y sin pensárselo dos veces se lanzó a la aventura.
Pero la vida es cruel Pato, y contigo no iba a ser menos. En menos de un mes Pato había perdido todo su dinero, había sido alcohólico, ex alcohólico, drogadicto, ex drogadicto, adicto al sexo, estucador y le habían atracado tres veces que él recordara. Pobre Pato.
Comprendió que tenía que aprovecharse de lo único en lo que podía triunfar seguro. La pornografía. Después de algunas vueltas a la deriva, fue a encontrarse con un gallo que acabaría siendo su representante. Verás Pato, la industria está muy mal, no te voy a engañar, todos esos jodidos niñatos pajeros se pasan el día enganchados a internet, ya nadie compra películas joder, qué fue del placer del sofá, eh Pato, qué fue, tanto bajarse videos y tanta ostia, luego que no se quejen de que la industria no progresa, quieres producto de calidad, pues págalo joder. Pato le miraba con los ojos muy abiertos, entre admirado y asustado. Tenía credibilidad el tío.
La buena suerte volvió a llamar a la puerta de Pato, que pronto se hizo un nombre en la industria y ganó mucho, mucho dinero. Nunca se le conoció una pareja, aunque sus más allegados alegaban que era muy suyo. Utilizó su riqueza para crear una academia de danza contemporánea (la Academia de Danza Contemporánea Pato), a la que podían acceder de manera gratuita los pollos con más talento del lugar.
*en declaraciones posteriores agradecería que el narrador no incluyera el chiste del cuello en la versión final de la fábula
Sirag.
NOTA: Todas las fábulas menos esta (oh cruel destino) tienen moraleja, así que rogaría que TODAS las personas que lean esto escriban su moraleja en la sección de comentarios. Pato lo haría por vosotros. Gracias.
Escoja al azar una de las siguientes moralejas. Ninguna es la correcta y, sin embargo, ninguna es la correcta. Al azar, dije. Los errores descuentan, claro.
Moraleja 1: El arte persigue un objeto que no consigue. (Donde P (pato) simboliza A (arte) en un microcosmos a escala 1:10000)
Moraleja 2: Hasta las palabras nos abandonan y con eso queda dicho todo >Beckett dixit
Moraleja 3: No comas pato (a la naranja) fuera de temporada
Moraleja 4: Un Pollo jamás bailará claqué como Fred Asteire (ni que vaya a la academia de danza contemporanea Pato) [De aquí el título de la fábula]
Moraleja 5: En el siglo XXI, debemos reconvertirnos todos y hacernos vegetarianos
Posted by: Nosterfly en: 30 de Mayo 2006 a las 01:30 AM*Fred Astaire
Posted by: Nosterfly en: 30 de Mayo 2006 a las 01:31 AMMoraleja:
El colectivo de actrices porno Babosas se opone con rotundidad al intrusismo aviar en el mercado profilactico y mediatico. Por lo que a Pato en mallas, se te quemara la lycra en el horno.
Posted by: Æ en: 30 de Mayo 2006 a las 01:52 AMMoraleja:
Si pato era un pollo por un gallo representado, deja la carne de ave y pasate al pescado.
Posted by: Alumno de la Academia de Danza Contemporánea Pato en: 30 de Mayo 2006 a las 02:51 AMHay dulzura infantil
en la mañana quieta.
Los árboles extienden
sus brazos a la tierra.
Un vaho tembloroso
cubre las sementeras,
y las arañas tienden
sus caminos de seda
-rayas al cristal limpio
del aire-.
En la alameda
un manantial recita
su canto entre las hierbas.
Y el caracol, pacífico
burgués de la vereda,
ignorado y humilde,
el paisaje contempla.
La divina quietud
de la Naturaleza
le dio valor y fe,
y olvidando las penas
de su hogar, deseó
ver el fin de la senda.
Echó a andar e internose
en un bosque de yedras
y de ortigas. En medio
había dos ranas viejas
que tomaban el sol,
aburridas y enfermas.
"Esos cantos modernos
-murmuraba una de ellas-
son inútiles". "Todos,
amiga -le contesta
la otra rana, que estaba
herida y casi ciega-.
Cuando joven creía
que si al fin Dios oyera
nuestro canto, tendría
compasión. Y mi ciencia,
pues ya he vivido mucho,
hace que no lo crea.
Yo ya no canto más..."
Las dos ranas se quejan
pidiendo una limosna
a una ranita nueva
que pasa presumida
apartando las hierbas.
Ante el bosque sombrío
el caracol se aterra.
Quiere gritar. No puede.
Las ranas se le acercan.
"¿Es una mariposa?",
dice la casi ciega.
"Tiene dos cuernecitos
-la otra rana contesta-.
Es el caracol. ¿Vienes,
caracol, de otras tierras?"
"Vengo de mi casa y quiero
volverme muy pronto a ella".
"Es un bicho muy cobarde
-exclama la rana ciega-.
¿No cantas nunca?" "No canto",
dice el caracol. "¿Ni rezas?"
"Tampoco: nunca aprendí".
"¿Ni crees en la vida eterna?"
"¿Qué es eso?
"Pues vivir siempre
en el agua más serena,
junto a una tierra florida
que a un rico manjar sustenta".
"Cuando niño a mí me dijo
un día mi pobre abuela
que al morirme yo me iría
sobre las hojas más tiernas
de los árboles más altos".
"Una hereje era tu abuela.
La verdad te la decimos
nosotras. Creerás en ella",
dicen las ranas furiosas.
"¿Por qué quise ver la senda?
-gime el caracol-. Sí creo
por siempre en la vida eterna
que predicáis..."
Las ranas,
muy pensativas, se alejan.
y el caracol, asustado,
se va perdiendo en la selva.
Las dos ranas mendigas
como esfinges se quedan.
Una de ellas pregunta:
"¿Crees tú en la vida eterna?"
"Yo no", dice muy triste
la rana herida y ciega.
"¿Por qué hemos dicho, entonces,
al caracol que crea?"
"Por qué... No sé por qué
-dice la rana ciega-.
Me lleno de emoción
al sentir la firmeza
con que llaman mis hijos
a Dios desde la acequia..."
El pobre caracol
vuelve atrás. Ya en la senda
un silencio ondulado
mana de la alameda.
Con un grupo de hormigas
encarnadas se encuentra.
Van muy alborotadas,
arrastrando tras ellas
a otra hormiga que tiene
tronchadas las antenas.
El caracol exclama:
"Hormiguitas, paciencia.
¿Por qué así maltratáis
a vuestra compañera?
Contadme lo que ha hecho.
Yo juzgaré en conciencia.
Cuéntalo tú, hormiguita".
La hormiga, medio muerta,
dice muy tristemente
"Yo he visto las estrellas."
"¿Qué son las estrellas?", dicen
las hormigas inquietas.
Y el caracol pregunta
pensativo: "¿Estrellas?"
"Sí -repite la hormiga-,
he visto las estrellas,
subí al árbol más alto
que tiene la alameda
y vi miles de ojos
dentro de mis tinieblas".
El caracol pregunta:
"¿Pero qué son las estrellas?"
"Son luces que llevamos
sobre nuestra cabeza".
"Nosotras no las vemos",
las hormigas comentan.
Y el caracol: "Mi vista
sólo alcanza a las hierbas."
Las hormigas exclaman
moviendo sus antenas:
"Te mataremos; eres
perezosa y perversa.
El trabajo es tu ley."
"Yo he visto a las estrellas",
dice la hormiga herida.
Y el caracol sentencia:
"Dejadla que se vaya.
seguid vuestras faenas.
Es fácil que muy pronto
ya rendida se muera".
Por el aire dulzón
ha cruzado una abeja.
La hormiga, agonizando,
huele la tarde inmensa,
y dice: "Es la que viene
a llevarme a una estrella".
Las demás hormiguitas
huyen al verla muerta.
El caracol suspira
y aturdido se aleja
lleno de confusión
por lo eterno. "La senda
no tiene fin -exclama-.
Acaso a las estrellas
se llegue por aquí.
Pero mi gran torpeza
me impedirá llegar.
No hay que pensar en ellas".
Todo estaba brumoso
de sol débil y niebla.
Campanarios lejanos
llaman gente a la iglesia,
y el caracol, pacífico
burgués de la vereda,
aturdido e inquieto,
el paisaje contempla.
por Federico García Lorca.
mejor ser un pollo hastiado llamado pato y meterla, que ser un pavo relleno al que le va de perlas.
creo que debo retirarme ahora que he alcanzado mi cumbre poetica. Oh cruel hado que avejentas a tus hijos aventajados. Bocata de jamon.
Posted by: ridar en: 30 de Mayo 2006 a las 10:32 PMlos pollos no tienen pene
no es una queja, es una moraleja
De pronto, aquel pollo tan divertido, inteligente y frívolo, que volaba como una mariposa amarilla por las fiestas de Nueva York, Tanger y Londres, al final de un desayuno con diamantes se encontró de frente con el Mal absoluto. Su conciencia.
Pato había cruzado la línea blanca, hizo viajes que no vio, su alma se pesaba en gramos. Al fin y al cabo ¿quién hubiera preferido a Pato convertido en ejecutivo?
Esa es la maldad de la belleza.
Moraleja: No hagas caso a todo lo que te cuenten, ya que ni todos los patos se comen a la naranja, ni todas son malas patas
Posted by: Irune en: 23 de Junio 2006 a las 05:04 PM Escribe un comentario