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Atención

La colisión se produjo en el cruce de dos calles. Ella hablaba por el móvil y el buscaba un Cd en la guantera. El impacto se produjo en el preciso instante en el que ella colgó el móvil y el inserto el Cd en el lector. El corrector de Word cambia preciso por precioso y yo le doy la razón, fue precioso ver como se fusionaba la música con el choque haciendo gala de una gran precisión y sentido del ritmo, tanto en el movimiento de sus cuellos, como la explosión del airbag, como el grito sordo de él y el grito histérico de ella. Esa fue la primera vez que se vieron.

La segunda vez fue en la sala de espera del hospital, ambos tumbados en sus respectivas camillas. Juntos pero no revueltos. Se preguntaban educadamente si estaban bien y que les dolía que lo importante eran ellos, que de los coches ya se encargaría el seguro, que hay que prestar atención aunque sea en un trayecto corto, aunque sea en un urbano, que la atención es muy importante, y qué razón tienen.

La atención es indispensable, por que no hay peor déficit que el de atención, propia o ajena. Sobre cuando el déficit propio viene provocado por el déficit de atención ajeno. Que aunque suene a macroeconomía, lo importante es quererse y que te quieran. Eso lo dijeron la tercera vez que se vieron, en el juicio de faltas al que sus respectivos seguros les llevaron. Porque de lo que se encarga el seguro, se encarga, pero hay que saber de quién fue la culpa. Y aunque al juez que instruyo el caso no le quedo duda que fuera de ambos, cada abogado defensor creyó más acertado pensar que fue del contrario, y ellos por el contrario humildemente aceptaron las culpas por igual, en un guiño a la igualdad, la atención, a quererse y a que te quieran.

Æthern


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